Dado que no encontraste el amor en tu viento
y que la sinceridad no se contempló como un reino.
Dado que el equilibrio no lo encontraste en mis besos
y el fuego de los tuyos me parecía incierto.
Dado que mis lágrimas eran sólo el motor de tu ego
y mis palabras no eran vida en tu campo infértil y ciego.
Dado que en un sinfín de mis miedos encontrabas tu aliento
y que la ilusión te la arrebataron desde adentro.
Muerto, te suelto.
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