viernes, 9 de noviembre de 2018

Atorada en algún signo interrogativo

¿Porqué nos cuesta tanto creer en nuestro instinto?
¿Seguir las huellas que deja nuestra piel?
¿Oler nuestras incompatibilidades? 

¿De dónde sale esta terquedad feroz de hacerle trampa al universo?
¿De pretender cambiar el flujo de lo ya escrito? 
¿Es el estrellarme el camino?
¿Cómo oler la connotación que deja cada rastro?

¿Huir?
¿Dejarlo todo? 
¿Quemar hasta la mas mínima ceniza?
¿Quedarme?

Quisiera saber la procedencia de algunos nudos que llevo por dentro,
que al igual que la tierra después de la lluvia empaparan todo de su olor. 
Que al igual que después de un día de sol en fuego me dejaran esas gamas de colores
disolviéndolo todo.

Acabando los miedos, 
ahuyentando los vacíos,
destrozando el concepto del tiempo.

¿Porqué están tan nubladas las razones?
¿Qué nos sigue manteniendo estar?
¿Qué fuerza hambrienta nos atrae?

¿Nos enlaza un miedo? 
¿Es en la libertad que encontramos un respiro en el otro?
¿Qué mensaje me dejará algún día tu ausencia? 

Ni yo soy tuya, ni tu eres mío,
pero, 
¿puedes sentirte tuyo estando conmigo?
¿puedo sentirme mía caminando a tú lado? 

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