Sosiego.
Disidía.
Sosiego.
Disidía.
Disidía.
El mismo número de letras.
La misma exactitud frágil de caída.
¿Veré en el ocaso?
¿Qué munición? ¿En qué línea del daño?
Me ensordece el ruido que flota inédito en los paisajes que esta vez en la amenaza titilan,
me siento desolada por las hojas que no aúllan desde el grito de mi cuerpo
y rezo con fuerza por los rincones de locura que deshabitaron los motivos.
Espero el poema.