Aviento,
me lanzo a ser esa particula que juega con la luz
para volver marea tus pies cansados,
que tambien son los míos,
aplastados,
con la angustia de ser presa.
Desde allí,
la chicharra se diafána en su canto
esperando cambiar de piel
y un pez agoniza su lucha con la asfixia
de aquel vagón a la dirección
contraria
de tu saliva
intentando fingir la erosión,
silenciar la muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario